De la simple curiosidad a la dependencia

Los jóvenes utilizan las drogas como factor de inclusión social, para que sus amigos no los consideren raros y los admitan en el grupo. La curiosidad es otro agente potenciador del consumo de estupefacientes. Comienzan probando y, en algunos casos, les gustan tanto sus efectos que terminan dependiendo de estas sustancias psicoactivas, sin ser conscientes de sus perjuicios, de la huella que dejan en su salud.

Las últimas encuestas realizadas por el Ministerio de Sanidad -con datos de 2008- reflejan algunos elementos positivos, ya que muestran una reducción importante del consumo de cocaína y éxtasis y un descenso ligero en el caso de inhalables volátiles. Éstas son algunas conclusiones de la Encuesta Estatal sobre Drogas entre Estudiantes de Enseñanza Secundaria (Estudes). Además, se observa una relativa estabilización del cannabis y del consumo de tabaco, así como de anfetaminas, alucinógenos y heroína (la proporción es inferior al 3% y al 1% para la heroína). En el caso de los tranquilizantes, su uso ha aumentado de forma importante.

Pese al descenso del consumo de sustancias adictivas, que se inició en España en 2006, el 20,1% de los jóvenes de entre 14 y 18 años han probado cannabis en el último mes, así se recoge en el II informe sobre el cannabis elaborado por Sanidad. Cifras que los expertos siguen considerando “muy elevadas”. Para éstos es un dato alentador que disminuya, pero lo que más les preocupa es “la edad de inicio cada vez más precoz, hecho que está relacionado con un mayor riesgo de sus efectos adversos como son el desarrollo de dependencia, problemas físicos, psicosis, menor rendimiento académico y mayor riesgo de implicación con otras drogas”, explica Francisco Arias, psiquiatra de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Alcorcón, durante el seminario Drogas: actualización y puesta al día del consumo de drogas en España, organizado por la sociedad científica Socidrogalcohol.

“La baja percepción de riesgo de la población general sobre el cannabis, la amplia disponibilidad y la extensión de grupos pro-cannabis que disponen de numerosas páginas web, revistas y movilizaciones periódicas, hacen que esta droga esté aún muy extendida”, manifestó Arias.

Unos 400.000 jóvenes españoles, que no alcanzan la mayoría de edad, han tomado cannabis en el último mes y el 2,2% -unos 40.000- presentan ya un nivel problemático, según se desprende del II Informe sobre el cannabis, ésta es la sustancia ilegal con la que más pronto se familiarizan, aunque no siempre su consumo lleva al de otras sustancias. Entre la población escolar, y en relación a los últimos 12 meses, el 98,8% de los asiduos a esta droga también lo son al alcohol; un 79,7% al tabaco, un 11,3% a la cocaína, un 7,7% a las anfetaminas y un 5,8% al éxtasis.

Las investigaciones ponen de relieve que entre un 7% y un 10% de personas que han probado alguna vez el cannabis tienen riesgo de desarrollar un trastorno de dependencia. “La edad de inicio es un factor determinante en la evolución de los efectos de esta droga sobre la salud”, afirmó el doctor Arias, que destacó que la “adolescencia es un período crucial”. Los estudios disponibles demuestran que aumenta el riesgo de problemas sociales, está “claramente vinculado” al fracaso escolar y produce alteraciones en el sistema nervioso central. Su consumo diario y durante periodos prolongados provoca cambios estructurales y daños severos en el tejido cerebral, que pueden traducirse en deficiencias en la memoria, la atención, la resolución de problemas, la capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información, contó este experto que trabaja con personas con problemas de adicción a las drogas.

No son los únicos efectos negativos. El uso y abuso de drogas puede provocar trastornos mentales descritos en la Clasificación Internacional de Enfermedades, entre los que destacan episodios de ansiedad y cambios del estado de ánimo y, por su especial gravedad, alteraciones psicóticas. En personas vulnerables, se triplica el riesgo de padecer psicosis a lo largo de su vida. A este respecto, Arias señaló que el 13% de los casos de esquizofrenia que existen se podrían haber evitado si se hubiera prevenido el consumo de cannabis, que también influye de forma negativa sobre el sistema respiratorio.

¿Conocen los jóvenes estos efectos? ¿Son conscientes de los riesgos? Los expertos reunidos en este seminario coincidían en la falta de percepción de peligro que hay entre los jóvenes. “Comienzan como si fuese un juego, por curiosidad y, en ocasiones, algunos se hacen dependientes”, relataron los médicos, que manifestaron la necesidad de la prevención. Sin embargo, un dato significativo de la encuesta Estudes 2008, es el aumento respecto a 2004 del riesgo percibido ante el consumo esporádico para todas las drogas.

El aumento de la percepción del uso de drogas se hace palpable por la ligera disminución del consumo de éxtasis, cocaína y heroína. No en vano, ha aumentado en los casos del tabaco, el alcohol y el cannabis.

“La adicción no es la única consecuencia que dejan las drogas en los pacientes adictos; especialmente los más graves padecen un trato diferente por parte de la sociedad, lo que constituye una verdadera lacra para ellos”, aseguró Bobes.

La asistencia en el ámbito de las adicciones, debe estar siempre integrada en el área de Salud Mental y no en los centros de atención al drogodependiente, que son centros especiales no convencionales”, como se hace en la actualidad.

Fuente: El diario de Cordoba

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Publicado por

Victor

www.wasesores.com

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