Depresión en la mujer.

La depresión será la mayor causa de discapacidad en 2020, detrás de las enfermedades cardiovasculares, según la Organización Mundial de la Salud. Afectando a la mujer dos veces más que a los hombres, una de cada cinco tiene riesgo de sufrir un episodio a lo largo de su vida, según una encuesta realizada a más de 1.500 médicos y psiquiatras de atención primaria.

Las mujeres padecen más depresiones leves o moderadas y de forma más frecuente, mientras que en los hombres prevalecen las depresiones de tipo grave o melancólico. Sin embargo, en las enfermedades mentales como la bipolaridad, la esquizofrenia o los trastornos obseso-compulsivos la incidencia es la misma en ambos sexos.

Pero, ¿por qué es la única enfermedad mental que afecta más a mujeres que a hombres? Los especialistas coinciden en que los desajustes hormonales son uno de los principales desencadenantes pero que siempre van acompañados de otros factores sociales, psicológicos y culturales.

Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, cree que hay una exigencia por parte de la sociedad hacia el rol de la mujer que está resultando malsana. “Se le pide a la mujer actual que tenga muchos roles diferentes; de madre, de pareja, en lo profesional compitiendo al máximo nivel y muchas veces esto no se acompaña de la satisfacción, de la compensación que sería de esperar del papel tradicional de la mujer como cuidadora de otras personas“.

Inherente a la sociedad actual, la depresión es una enfermedad sutil, estigmatizada aún, difícil de abordar y con mil aristas en la que no existe un solo desencadenante sino varios factores que empujan a sufrirla. No se trata únicamente de estar bajo de ánimo. Los síntomas físicos y psíquicos que sufre el paciente con depresión suelen venir acompañados de una sensación de vacío, de sentimientos displacenteros difíciles de explicar en la consulta del médico.

Es como el bombo de la lotería de Navidad. Cuantos más números juegas más posibilidades hay de que te toque. Si a los vaivenes hormonales se le añaden el cuidado de otras personas, la doble y triple jornada entre el trabajo fuera de casa y el doméstico, la dependencia económica y social, la violencia de género o simplemente la genética, el riesgo de sufrirla en las mujeres se dispara.

Los científicos han aislado y sintetizado hormonas desde hace más de setenta años. Los estrógenos, la progesterona y la testosterona, por un lado, y los neurotransmisores como la serotonina, no solo son importantes en nuestras conductas cotidianas, también nos agitan. De hecho, el término hormona viene del griego horman que significa excitar, inducir. Cuando hay una bajada o supresión brusca en los niveles de estrógenos la mujer es más vulnerable a sufrir depresión. En el caso de la serotonina, es uno de los grandes neurotransmisores del cerebro que regula el humor, el estado de ánimo y parcialmente el apetito y la percepción del dolor. En las depresiones se da una caída en picado de la actividad de la serotonina con lo cual la percepción del estrés es muy alta y la sensación de angustia se agudiza.

Según los estudios epidemiológicos, aunque la depresión puede afectar a cualquier edad -incluidas niñas- hay mayor incidencia a partir de la pubertad hasta el final de la menopausia. Pero se da con más frecuencia entre los 25 y los 45 años. Según una encuesta de Actimude (Actitud de la Mujer ante la Depresión), un 38% de las depresiones en la mujer se asocia con la menopausia y un 17% con situaciones premenstruales. Un dato significativo si se tiene en cuenta que la mujer está un tercio de su vida con la menopausia.

Jorge Cervilla, profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Granada, realizó hace dos años un proyecto pionero en España que concluyó que ser mujer es un elemento de riesgo. Hay una serie de causas genéticas que no condicionan, pero que sí predisponen, a la concurrencia de otros elementos como los ambientales y que aumentan el riesgo de depresión en una persona. El proyecto está actualmente en su segunda fase: el estudio de 2.000 pacientes en la atención primaria con un seguimiento a largo plazo, desde los 12 hasta los 24 meses. “Hemos encontrado que el riesgo de depresión viene aumentado por un paquete de factores de riesgo; genético, ser mujer y tener una serie de acontecimientos vitales estresantes o haber sufrido abusos en la infancia”, explica Cervilla, uno de los investigadores principales del Cibersam, los Centros de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental.

Además de las hormonas, la depresión parece estar relacionada, según algunas teorías, con el desequilibrio químico de unas sustancias que produce nuestro organismo y que transmiten señales entre las células nerviosas del cerebro: los neurotransmisores. “Siempre que hacemos investigaciones sobre la depresión vemos que tanto si estás mirando niveles en plasma de antidepresivos, como si estudias factores estresantes precipitantes de la depresión, o si estás mirando niveles de serotonina en plaquetas, al final resulta que están afectados por las hormonas y los neurotransmisores el doble de mujeres que de hombres. Esto solo ocurre con la depresión, porque en la prevalencia de las demás enfermedades mentales no hay diferencias de sexo. Por eso, creo que el factor hormonal es decisivo en las mujeres para tener depresión“, señala Enric Álvarez, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau de Barcelona y profesor titular de la UAB.

¿Se puede prevenir la depresión?

Los psiquiatras dicen que se puede hacer en personas que tienen la enfermedad y que han tenido episodios previos, ya que es recurrente y se puede caer varias veces a lo largo de la vida. “Los que tienen varios episodios pueden hacer tratamientos preventivos desde el punto de vista farmacológico. Para las personas que no han sufrido depresión pero sienten que pueden llegar a tenerla es bueno una reorientación en cuanto a la organización de vida, la actividad física, la comunicación, la alimentación y cualquier fórmula de psicoterapia que le acerque a uno consigo mismo para alcanzar el equilibrio“, recomienda Jerónimo Saiz, jefe de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Otro fenómeno de la sociedad actual es que se tiende a patologizar los problemas de la vida. Cada vez se tiene menos capacidad para afrontar el dolor y las situaciones complicadas, y se quiere una solución inmediata para el malestar. “Una cosa es que uno esté triste, que pase una mala época, y otra muy distinta tener depresión. No es que la gente aguante menos, es que cree que no debe aguantar nada“, argumenta Amparo Belloc, catedrática de Psicopatología de la Universidad de Valencia.

Hoy por hoy, las mujeres afrontan de forma diferente la depresión que los hombres. Las mujeres recurren más al médico de cabecera, son más expansivas con sus emociones y no tienen problemas en solicitar ayuda. En los hombres hay mayor tasa de prevalencia de alcohol o de otras drogas, según datos de 2006 del Observatorio de la Salud, un 6,5% frente a un 0,9% en las mujeres. En este sentido, Julio Bobez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, cree que “En lo que sí hay diferencias por sexo, es en que si vas a una consulta verás que hay más mujeres que acuden por depresión que varones, porque éstas tienen un estilo de afrontar la salud distinto. Los hombres resisten más las disfunciones psicosociales y además, en muchos casos, las intentan solventar con alcohol y otras drogas“.

Fuente: El pais edición impresa.

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Publicado por

Victor

www.wasesores.com

2 comentarios sobre “Depresión en la mujer.”

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