El patrimonio protegido del discapacitado.

Constitución y administración de un patrimonio protegido (en adelante PP)Capacidad de obrar.

Bien mediante documento público, bien mediante resolución judicial.
– Cuando el constituyente es el propio discapacitado, se aplican las reglas de administración que consten en el título constitutivo pudiendo éste nombrar y sustituir al administrador y modificar a su gusto las reglas sobre la gestión de su patrimonio.
– Cuando el constituyente es distinto del beneficiario, las reglas de administración las dicta la autorización judicial.

En general, si el discapacitado tiene capacidad de obrar, será dueño de este patrimonio. En caso contrario, lo dispuesto según las normas del Código Civil (donde recaiga la tutela por autorización judicial generalmente). Por otra parte, es posible que, a pesar de que su beneficiario tenga capacidad de obrar suficiente, la administración del patrimonio no le corresponda a él, sino a una persona distinta, sea porque así lo ha querido la propia persona con discapacidad, sea porque lo haya dispuesto así el constituyente del patrimonio y lo haya aceptado el beneficiario, cuando el constituyente sea un tercero.

Cuando el beneficiario del PP no tenga capacidad de obrar, el o los administradores del PP pueden no ser los padres, tutores o cuidadores a los que legalmente corresponde la administración del resto del patrimonio de la persona con discapacidad, lo cual hace conveniente que la ley prevea expresamente que la representación legal de la persona con discapacidad para todos los actos relativos al PP corresponda, no a los padres, tutores o curadores, sino a los administradores del mismo, si bien la representación legal está referida exclusivamente a los actos de administración.

Quienes pueden ser titulares del patrimonio protegido.

Personas con minusvalía psíquica igual o superior al 33% o por una minusvalía física o sensorial igual o superior al 65%.

Quienes pueden ser aportantes al PP

Los parientes en línea directa o colateral hasta el tercer grado inclusive, el cónyuge de la persona con discapacidad o quienes lo tengan a su cargo en régimen de tutela o acogimiento. Dicho de otro modo, parientes en línea directa o colateral por consanguinidad y no por afinidad.
El propio titular también puede aportar, pero a efectos de reducciones en el IRPF, sus aportaciones no contarán.

Qué se puede aportar

Dinero, inmuebles, derechos, títulos, etc., tanto dinerarios como en especie (bajo determinadas condiciones). Las pérdidas y ganancias patrimoniales que se pongan de
manifiesto para el aportante por la aportación al PP no estarán sujetas a gravámen en el IRPF. Tales bienes y derechos aportados se integran en el patrimonio protegido por el valor y fecha en que los adquirió el aportante, pero sin que a efectos de futuras transmisiones, les resulten de aplicación a las posibles ganancias los coeficientes reductores.
Las aportaciones constituyen para el titular rendimientos del trabajo (excentos de retención), siempre que no superen los 10.000 euros anuales por aportante y 24.250 euros anuales entre todos los aportantes en un mismo ejercicio. El exceso tributará por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
Además, si para el discapacitado son sus únicos rendimientos los recibidos del PP,
– Los progenitores pueden seguir deduciéndose el mínimo por descendientes (estos rendimientos del trabajo están exceptuados para la aplicación del mínimo)
– El discapacitado no va a estar obligado a realizar la declaración (repito, solo tiene este tipo de rendimientos del trabajo).

Las aportaciones pueden ser dinerarias o en especie. No dan derecho a reducción las aportaciones de elementos afectos a actividades económicas.

Las disposiciones del PP

La disposición (para entendernos, aportar y despues retirar del PP) de las aportaciones en el período en que se aporte o en los cuatro posteriores implica:
– Para el aportante: En el IRPF de la disposición deberá reponer las reducciones que se haya aplicado por la aportación pasada mediante la presentación de autoliquidaciones complementarias, más intereses de demora.
– Para el discapacitado: Debe integrar, cualquiera que haya sido el aportante, la cantidad que hubiera dejado de integrar en el período impositivo en que recibió la aportación  mediante la presentación de autoliquidaciones complementarias, con inclusión de los intereses de demora que procedan.

No es necesario efectuar regularización de las reducciones por disposición cuando, se pretenda con la disposición una administración activa del patrimonio tendente a mantener la productividad e integridad de la masa patrimonial. Así, la utilización del dinero aportado para realizar algún tipo de inversión financiera o inmobiliaria, no da lugar a regularización siempre y cuando el nuevo bien adquirido sustituya al dinero inicialmente aportado. Si por el contrario y por ejemplo, se dispone para pagar un préstamo vinculado a un bien aportado, esto sí se consideraría una disposición.
Tampoco son disposición el gasto de dinero y el consumo de bienes fungibles destinados a atender las necesidades vitales de la persona beneficiaria.

Se exceptúa todo lo anterior en caso de fallecimiento del titular del PP, del
aportante.

Otras cosas a saber

– Las reducciones realizadas por aportaciones al PP del discapacitado son distintas de las reducciones por aportaciones a planes de pensiones constituidos a favor de personas con discapacidad. Son además incompatibles.
– Los titulares del PP tienen obligación de presentar dentro del mes de enero de cada año una declaración (modelo 182) con la composición, las aportaciones recibidas y las disposiciones durante el período impositivo anterior. En la primera declaración se acompañará la escritura pública de constitución del PP.
– Son también rendimientos del trabajo las aportaciones realizadas por empresas que tributen por el Impuesto de sociedades, siempre que hayan sido gasto deducible en dicho impuesto y no superen el límite de 10.000 euros, aunque esta variedad no la trataremos en profundidad en esta entrada.

– Las aportaciones están exentas del ITP y AJD.

– Las rentas obtenidas del patrimonio protegido tributan normalmente, no gozando de ningún tipo de beneficio fiscal.
– Las aportaciones a PP por personas amigas o cercanas, no dan derecho a deducción.
– El PP, salvo en el caso especial de que el juez pueda acordar la extinción del PP cuando así convenga al interés del discapacitado, sólo se extinque por declaración de fallecimiento de su beneficiario (el patrimonio se integraría en su herencia) o al dejar éste de padecer una minusvalía en los grados establecidos por la ley (el patrimonio quedará sujeto ya a la normativa general aplicable).

Fuente: wasesores

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Publicado por

Victor

www.wasesores.com

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