Atención continuada en salud mental.

En los quince cinco o diez minutos que normalmente el médico de familia o de atención primaria tiene para atender a cada paciente, éste espera que se le diagnostique la enfermedad así como que se le aconseje sobre como abordarla y como puede hacerla llevadera en los próximos días.

En lo referente a la atención de consultas relacionadas con la salud mental , más allá de los problemas más obvios e inmediatos de todo centro de salud, esto supone todo un desafío, que invita a pensar que muchos de los tratamientos recibidos no son los adecuados.

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Los enfermos mentales en situación de doble exclusión. Informe de la ONU.

En los paises en desarrollo, los enfermos mentales no sólo son excluidos por otros ciudadanos sino que además quedan fuera de las políticas de desarrollo y reducción de la pobreza, según ha denunciado la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de un informe divulgado en la sede de la ONU.

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El cuidador de enfermos de Alzheimer.

El cuidado de un paciente con Alzheimer, en 8 de cada 10 casos, recae en una sola persona lo cual provoca un deterioro a la salud del propio cuidador, del que ya hemos hablado en alguna otra ocasión en relación al muy parejo cuidador de enfermos de esquizafrenia.


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La importancia del ejercicio en la salud mental.

Realizar ejercicio físico es muy beneficioso para la salud, estemos o no enfermos. Hasta aquí nada que no habremos oído como los típicos apuntarse a un gimnasio o salir a caminar cada día, que en general, forman parte de un conjunto de buenos propósitos que en la práctica más habitual, se suelen abandonar pronto, bien por falta de organización, disciplina, o, en la mayoría de los casos, un cóctel de motivación, desgana y procastinación.

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Despues de tanta ley de dependencia, el lado oscuro.

Tengo que hacerme eco de tan lamentable noticia. La Policía Nacional detuvo el 28 de marzo a cuatro miembros de una familia por dejar morir de hambre, presuntamente, a José Rodríguez Cazorla, de 59 años, un enfermo mental que estaba al cuidado de Fabiola, hermana del fallecido y principal imputada en la causa. Según la investigación, la víctima pasó de 85 a 25 kilos en solo dos meses, peso que tenía al morir.

La arrestada prestó declaración ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 5 de Telde. La juez la envió a prisión provisional tras imputarle un presunto delito de homicidio por omisión. Sus dos hijos y su marido quedaron en libertad, pero acusados de omisión del deber de socorro.

“Soy consciente de que he dejado morir a mi hermano”, llegó a responder la imputada durante el interrogatorio judicial. Pero ese reconocimiento de los hechos no es el único indicio en el que se apoyó el fiscal para solicitar el encarcelamiento de Fabiola. También obra en la causa un informe forense que certifica la “muerte violenta” de José Rodríguez por “inanición y falta de atención”. El fallecido perdió 60 kilos en dos meses, un kilo por día, según las primeras conclusiones de los médicos.

La imputada llevaba unos 15 años a cargo de su hermano, y recibía una paga del Estado de unos 1.000 euros que cobraba por la incapacidad de éste. En la declaración reconoce que ese dinero no lo empleaba en cuidarlo, sino en comida, pañales y en “necesidades familiares”.

La desatención de la víctima era total. No sólo tenía el cuerpo lleno de úlceras, causadas por la postración permanente en la cama, sino que nadie lo aseaba y un criadero de cucarachas había anidado en uno de sus tobillos, según reveló la exploración de los forenses.

Tal como lo cuentan, lamentable. Quitando el sensacionalismo de prensa, igual de lamentable.

Fuente: La Opinión.

Paranoia

Nos hemos vuelto cada vez más paranoicos y si no cambiamos radicalmente la forma como vivimos y trabajamos la situación seguirá empeorando.

Ésa es la afirmación del doctor Daniel Freeman, del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, quien acaba de publicar el libro: “Paranoia: el Temor del Siglo XXI”.

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Esquizofrenia e internamiento involuntario

Todas las personas tienen derecho a ejercer su libertad a ser tratados o no. Éste es el principio básico que rige la asistencia de todos los pacientes y sólo cuando un paciente no es capaz de tomar libremente decisiones (por ejemplo, por una enfermedad mental), se puede conculcar este derecho. El Consejo de Europa, dentro de su Libro Blanco, ha propuesto una serie de criterios para proceder al internamiento involuntario, entre los que destaca que debe existir un trastorno mental rigurosamente comprobado y que este trastorno represente un serio peligro para el paciente u otras personas, sin que sean viables otras medidas menos restrictivas.Este hecho está regulado en España desde la entrada en vigor de la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, capítulo II – artículo 763 del internamiento no voluntario por razón de trastorno psíquico.
El internamiento, por razón de trastorno psíquico, de una persona que no esté en condiciones de decidirlo por sí, requerirá autorización judicial, que será obtenida del tribunal del lugar donde resida la persona afectada por el internamiento. La autorización será previa a dicho internamiento, salvo que razones de urgencia hicieren necesaria la inmediata adopción de la medida. En este caso, el responsable del centro en que se hubiere producido el internamiento deberá dar cuenta de éste al tribunal competente lo antes posible y, en todo caso, dentro del plazo de veinticuatro horas, a los efectos de que se proceda a la preceptiva ratificación de dicha medida, que deberá efectuarse en el plazo máximo de setenta y dos horas desde que el internamiento llegue a conocimiento del tribunal.

A efectos prácticos, esto quiere decir que si la situación del paciente es de máxima urgencia debe ser conducido al servicio de urgencias más cercano lo antes posible, primero intentando convencerle y, si esto no es posible y la situación así lo requiere, se solicitará la intervención de los servicios de urgencias domiciliarias, quienes, en caso de extrema necesidad, pueden solicitar la ayuda de los Cuerpos de Seguridad del Estado. En esta situación, si el paciente es finalmente internado de forma involuntaria, se cursará, tal como se ha indicado anteriormente, una solicitud de autorización de ingreso involuntario lo antes posible y siempre antes de las primeras veinticuatro horas.

Si se considera que el estado del paciente requiere valoración pero no se trata de una urgencia y se niega a acudir a la visita, la única vía posible consiste en acudir al juzgado correspondiente y solicitar una autorización judicial de internamiento o de valoración.

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