Tratamiento de la esquizofrenia. Iniciar y perpetuar.

En los primeros episodios psicóticos de una esquizofrenia es el momento clave para iniciar el tratamiento precoz, como ya se habló en su día por esta entrada. Sin embargo es difícil conseguir que el paciente acepte continuar con el tratamiento a largo plazo, según ha explicado el psiquiatra del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander, Benedicto Crespo.

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Muchos casos de esquizofrenia podrían explicarse por el consumo de cannabis.

Que el consumo de cannabis multiplica el riesgo de padecer la enfermedad de esquizofrenia, es algo de lo que ya se ha hablado en este blog. Benedicto Crespo, profesor titular de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria, lamenta la permisividad con que las autoridades, especialmente las sanitarias, dejan vía libre al consumo ‘terapéutico’ del cannabis, que explica el 50% de los casos de esta enfermedad.
Esta es una de las conclusiones a las que se ha llegado en el estudio con el que pretenden encontrar la asociación, si existe, entre la morfología del cerebro y el desarrollo de la esquizofrenia. «Es uno de los trabajos que estamos desarrollando dentro del servicio de Psiquiatría del hospital Marqués de Valdecilla, del que José Luis Vázquez es jefe. Hace ya diez años que analizamos la morfometría del cerebro de los pacientes que debutan con un primer episodio de esquizofrenia», concreta Crespo.


Colaboración internacional

El trabajo cuenta con la colaboración de diferentes centros europeos especializados en cada rama específica: análisis celulares, trabajo con animales, etc. El primer paso fue el desarrollo de técnicas de investigación de neuroimagen. Se buscaba comprobar posibles irregularidades del volumen en la masa cerebral de los pacientes que pudiera ser el reflejo de una alteración genética, y es en este aspecto donde radica la segunda de las vertientes del estudio.
El psiquiatra Ignacio Mata lidera esta otra línea de investigación, de la que ya se pueden avanzar algunas conclusiones. «Ahora tenemos claro que no podemos diagnosticar por medio de la neuroimagen, pero hay parámetros indicativos, como el aumento de los ventrículos laterales del cerebro y la disminución del volumen total de la masa cerebral. Son factores que están ya presentes al comienzo de la enfermedad y son independientes al desarrollo de los síntomas», concreta Crespo. Esto sitúa a ciertas personas en el triste camino hacia el desarrollo de este mal.
Pero la vulnerabilidad genética no determina la aparición de la esquizofrenia. La combinación de predisposición natural y otros factores que intervienen en el desarrollo del cerebro se acerca más a la realidad de los riesgos. «La mayor parte de las circunstancias que pueden desencadenar la enfermedad se viven en el periodo previo e inmediatamente posterior al nacimiento. Infecciones, estrés, alteraciones durante el parto -tanto de la madre como del hijo- etc, pueden sellar un futuro de enfermo de esquizofrenia», explica Crespo.


Tratamiento crónico

Lo que llaman la ‘conciencia de enfermo’, la responsabilidad que lleva al cumplimiento estricto del tratamiento y el abandono de las drogas en el caso de que hayan espoleado la aparición de la enfermedad, son pilares sobre los que se sustenta la «calidad de vida de un paciente que necesita tratamiento crónico». Lejos queda, por el momento, la posibilidad de que la cirugía, como ocurre con otras afecciones -la epilepsia, por ejemplo-, sea la solución al mal, «aún está lejos de materializarse, pero es un objetivo que nos hemos marcado. En el momento en el que se pueda determinar con exactitud el funcionamiento del cerebro y su implicación en esta enfermedad concreta, la cirugía podría plantearse como cura o prevención», avanza Crespo.


La esquizofrenia podría detectarse antes de su manifestación sintomática.

La esquizofrenia puede detectarse años antes de que se desarrolle la enfermedad, incluso, según explicó el profesor Celso Arango, jefe de la Unidad de Adolescentes de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), existen “marcadores intrauterinos que proyectan visiblemente hacia la enfermedad”.

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Porros y esquizofrenia.

Estudios publicados en el ‘British Medical Journal’ coinciden en alertar de las consecuencias a la larga que pueden sufrir los adolescentes fumadores habituales de cannabis. Padecer depresión y esquizofrenia en el futuro son algunos de los precios que hay que pagar por fumarse un porro a la semana.

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De la simple curiosidad a la dependencia

Los jóvenes utilizan las drogas como factor de inclusión social, para que sus amigos no los consideren raros y los admitan en el grupo. La curiosidad es otro agente potenciador del consumo de estupefacientes. Comienzan probando y, en algunos casos, les gustan tanto sus efectos que terminan dependiendo de estas sustancias psicoactivas, sin ser conscientes de sus perjuicios, de la huella que dejan en su salud.

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Cannabis y esquizofrenia

La marihuana (cannabis) es la droga ilícita más consumida en la Unión Europea y se considera que el 16% de la población entre 15-64 años la habría consumido alguna vez. Sin embargo, parece que esta situación ha empezado a reconsiderarse por las autoridades. Continúa leyendo Cannabis y esquizofrenia

Fumar porros a edades tempranas podría quintuplicar el riesgo de padecer esquizofrenia.

El consumo de drogas (legales e ilegales) entre adolescentes ha crecido vertiginosamente en los últimos años, coincidiendo con una cierta «normalización» del uso de determinadas sustancias antes restringidas a ambientes marginales.  Continúa leyendo Fumar porros a edades tempranas podría quintuplicar el riesgo de padecer esquizofrenia.